27 de noviembre de 2009

El Gran Guiñol y los inicios del cine Gore


El Gran Guiñol (Le Théâtre du Grand-Guignol) fue un teatro fundado en 1987 por Oscar Méténier, ex-secretario privado del comisionado de la policía de París, y admirador de Émile Zola (abanderado del Naturalismo literario).

Este teatro se caracterizaba por ofrecer un programa de 5 ó 6 obras breves, normalmente de terror, que buscaban sorprender, inquietar y hasta horrorizar al espectador a través de unas escenas cargadas de torturas, asesinatos, mutilaciones y, por supuesto, violaciones. Estas escenas provocaban mareos, nauseas, vómitos y hasta desmayos a un público poco acostumbrado a este tipo de espectáculo.



Gracias a ese original y provocativo espectáculo, este pequeño teatro situado en el decadente barrio de Montmatre, adquirió rápidamente un gran renombre internacional, llegándose a convertir en una atracción turística tan indispensable como el Louvre o la Torre Eiffel.

La fórmula del Gran Guiñol fue imitada por teatros de toda Francia e incluso Inglaterra, aunque, en este país, ofrecían un espectáculo mucho menos explícito debido a la censura existente en la artes británicas. Más tarde, en 1916, D. W. Griffith dirigió Intolerancia, considerada la primera película gore de la historia del cine. El filme presentaba varios elementos similares a los del Gran Guiñol, incluyendo dos decapitaciones y una escena donde se muestra como una lanza atraviesa el abdomen de un soldado. Varias de las posteriores películas de Griffith, y las de su contemporáneo Cecil B. DeMille, muestran matanzas similares.



A comienzos de los años 20, una serie de escándalos, incluyendo el de Roscoe Arbuckle, conmovieron a Hollywood, generando una crítica a la obscenidad que era promovida por las películas. Como resultado se creó el Código Hays, el cual determinaba mediante una serie de reglas restrictivas, qué se podía ver en pantalla y qué no. El género gore se vio censurado durante casi cincuenta años.

Mientras tanto, el Gran Guiñol siguió ofreciendo sus grotescos espectáculos hasta que, en el año 1962, cerró definitavamente sus puertas.

4 Comentarios

MARY
27 de noviembre de 2009 10:34

Joo a mí me habría encantado ir :(
Saludos!!!!

L
27 de noviembre de 2009 22:56

Ahí estoy de acuerdo con Mary, hubiese sido fantástico poder verlo, en fin, una pena...

Nyarlathotep
27 de noviembre de 2009 23:02

¿Porqué acerbo destino, me condenaste a vivir en esta prosaica época?

¿Que hemos hecho para convertir la sociedad en algo carente de sanos valores, como el naturalismo puro y duro, en una sociedad en la que lo más importante es, o hacer el eslavón perdido en su grado más bajo, o si no ser un icono para las masa borreguiles?

Lo único bueno de estos años que nos toca vivir es el fácil acceso a la información, que nos permite unirnos a mentes disgregadas, que de otra manera nos sería muy difícil.

Con esto quiero decir, que hubiese recolectado almas para los infiernos durante eones, con tal de haber asistido y haber participado de este movimiento y en particular haber visto esas obras.

Javi
27 de julio de 2010 00:50

"[...]y una escena donde se muestra como una lanza atraviesa el abdomen de un soldado."


Me he acordado de la escena de la nava y el ojo de "Un perro andaluz".

Quien no la haya visto se la recomiendo (y si la entiende que me la explique.

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