18 de junio de 2010

Psychokillers: Gilles de Rais (Barba Azul)


Quiero presentaros al que probablemente sea mi asesino en serie favorito, digo asesino en serie por designarle un título, pero sinceramente Gilles de Montmorency-Laval, barón de Rais, es posible que haya sido uno de los peores y más atractivos males de la historia, con el agravante de que sea gabacho.

Antes de comenzar deciros que, dada la poca cobertura informativa de la época, nos tenemos que fiar de los documentos históricos de la época o ensayos de investigación y divulgación más actuales. Voy a citar uno que ha llamado enormemente mi atención: "Gilles de Rais" de Aleister Crowley. Una vez aclarado esto, os disecciono de manera muy subjetiva a este singular personaje.

Gilles de Montmorency-Laval, nació en el 1404, a las orillas del Loira, región de la espectacular Bretaña francesa. Fue criado como cualquier noble de la época, salvando que había nacido bajo el signo de Marte y la guerra fue su vida, conoció a Juana de Arco, Doncella de Orleáns, y combatió a los ingleses e hizo grande a Francia, propiciando la ascensión del Delfin Carlos VII; estaba enamorado de Juana y mataba por ella. Resaltar que tanto Gilles como Juana, se sospecha que eran esquizofrénicos, cosa que le da un gusto singular a este potaje. Pero ya es suficiente de contexto histórico, que para eso está la Wikipedia. Ahora abramos las puertas de los infiernos.
Tras la ejecución de su amada, Gilles se abandonó a una vida de hedonismo y cultura, tocando temas que lo encauzarían a la vía del descenso. Alquimia y ocultismo ocupaban todo su tiempo, no tardando en abrazar el satanismo; haciéndose incluso rodear por un nutrido grupo de extraños personajes que lo guiaban por este atractivo camino.

Esta nueva vida provocó que Gilles dilapidara rápidamente buena parte de la fortuna de su familia, la cual era considerada la más rica de Francia. La proximidad de su ruina y su obsesión por la alquimia propiciaron que Gilles iniciara la búsqueda de la legendaria piedra filosofal (una sustancia que según la alquimia tendría propiedades extraordinarias, como la capacidad de transmutar los metales vulgares en oro). Para ello requirió la ayuda de los expertos alquimistas de la época. Dado que los Círculos Herméticos (lugar de reunión y estudio de los alquimistas) tenían su sede en París, y que él no tenía pensado dejar su residencia por miedo a ser capturado por los ingleses, Gilles hizo llamar a los mejores transmutadores instalándolos en su residencia, el Castillo de Tiffauges, con todas las comodidades.

Tras una infructuosa búsqueda y alguna experiencia que casi aleja a De Rais del camino, llegó de Italia François Prélati, un embaucador que acabaría encandilando a nuestro buen Gilles, llegando incluso a convertirse en amantes.

La piedra filosofal no aparecía, las arcas del noble se continuaban extinguiendo, así que el grupo de ocultistas dio un consejo al crédulo místico que cambiaría el curso de la historia, le aseveraron que para conseguir la piedra filosofal necesitaría ayuda ultraterrena, y para “comprar” esa ayuda era necesario un pago de sangre. Como Gilles de Rais no estaba dispuesto a enajenar su vida a cambio, se le exigió un pago con crímenes.

Aquí queridos lectores comienza la espiral. Tras una temporada en la que Gilles de Rais y sus secuaces se abandonaros a las más excelsas orgías de comida y bebida, comienza el destejido de humanidad de estos seres.

“No había mujeres en el castillo; Gilles las rechazaba. Pero perseguía a los monaguillos de su capilla, que había escogido más allá de sus tierras, a los pequeños bellos como ángeles”. Fueron los únicos a quienes amó, los únicos a quienes perdonó en sus días de asesino. Según sus declaraciones, se limitaba a beber el semen de los monaguillos, a frotar su miembro contra el vientre de los niños y eyacular sobre ellos. Pero pronto se cansó de ello; necesitaba derramar sangre para satisfacerse. La primera víctima de Gilles fue un niño pequeño cuyo nombre se ignora. Le degolló, le cortó las manos, le arrancó el corazón, le sacó los ojos y lo llevó a la habitación de Prélati. Ambos lo ofrecieron al diablo con apasionadas letanías. Pero el diablo se quedó callado. Gilles, exasperado, huyó. Según confesaría tiempo después en el juicio de Gilles de Rais, Prélati envolvió los restos en una sábana y, temblando, fue por la noche a inhumarlos en tierra santa, junto a una capilla dedicada a San Vicente. Conservó la sangre, con la cual Gilles de Rais escribía sus fórmulas de invocación y sus libros de conjuros. Entre 1432 a 1440, es decir, durante los ocho años comprendidos entre el retiro militar del Mariscal y su muerte, los habitantes de Anjou, Poitou y Bretaña, erraron sollozando por los caminos. Todos los niños desaparecían. Los pequeños pastores eran raptados en los campos; las niñas que salían de la escuela, los muchachos que iban a jugar por las callejuelas o en los linderos de los bosques no regresaban. En el curso de una investigación que ordenó el duque de Bretaña, los escribas redactaron interminables listas de niños desaparecidos. Fueron centenares de nombres. Narraban además el dolor de las madres que interrogan a los viandantes en los caminos, los lamentos de las familias. Estas frases se repitieron una y otra vez. En todas partes donde se establecieron los osarios de Gilles, las mujeres lloraban. Al principio, el pueblo, asustado, lo atribuyó a las hadas malignas; a los genios maléficos que dispersan la prole, pero poco a poco, les asaltaron las sospechas. En cuanto el Mariscal se desplazaba, cuando iba de su fortaleza de Tiffauges al castillo de Champtocé, y de allí al castillo de la Suze o a Nantes, dejaba tras sus pasos estelas de desapariciones. Atravesaba un campo y al día siguiente faltaban niños. Con temor, los campesinos observaron también que por todas partes por donde pasaban Prélati, Roger de Bricqueville, Gilles de Sillé, todos los íntimos del mariscal, los niños desaparecían. Finalmente se dieron cuenta con horror de que una anciana, Perrine Martin, vestida de gris y con el rostro cubierto, rondaba por allí; se acercaba a los niños, que la seguían hasta el lindero del bosque, donde unos hombres los amordazaban y se los llevaban en sacos. Y el pueblo, espantado, llamó a aquella proveedora de carne “La Meffraye”, nombre de un ave de presa.

Gilles de Rais sólo secuestraba niños. Todos tenían entre siete y catorce años. Sus enviados explicaban que el gran barón, el héroe que había liberado Francia peleando junto a una Santa, iba a enviarlos al extranjero para que recibieran una educación adecuada. Si los padres no estaban presentes, los cómplices se limitaban a secuestrar a los niños mientras jugaban en las calles. Aparte de las víctimas que le conseguían sus ayudantes, se instalaba en las ventanas del castillo y cuando los mendigos jóvenes, atraídos por la fama de su generosidad, acudían a pedir limosna, los escogía con la mirada, hacía subir a aquellos que le gustaban y los arrojaba a una mazmorra. Al anochecer, cuando sus sentidos estaban excitados, Gilles de Rais y sus amigos se retiraban a una habitación apartada del castillo. Allí llevaban a los niños encerrados en los sótanos. Los desnudaban y los amordazaban; el Mariscal también se desnudaba; luego los violaba, cortándoles después con la daga, complaciéndose en desmembrarlos vivos poco a poco. Otras veces les abría el pecho con su daga y bebía el aliento de sus pulmones; les rasgaba también el vientre y lo olfateaba, agrandando con sus manos la herida, y se sentaba dentro. Entonces, mientras se frotaba con los excrementos escapados de los intestinos de los niños, se volvía un poco y miraba por encima del hombro, para contemplar las convulsiones, los últimos espasmos. Él mismo declararía: “Me sentía más contento gozando con las torturas, las lágrimas, el espanto y la sangre, que con cualquier otro placer”. Después se cansó de los deleites fecales. Un pasaje del proceso informa que “dicho señor se excitaba con muchachos, algunas veces con chiquillas, con las que cohabitaba abriéndoles un agujero en el vientre y aseguraba que le causaba más placer y menos trabajo que por la vía natural”. Después de lo cual les serraba lentamente la garganta para penetrarlos por las abiertas heridas del cuello, empapándose de sangre y eyaculando allí. A un niño llegó a vaciarle los ojos y romperle parte del hueso para después, mientras su víctima daba alaridos de dolor, penetrarlo por las cuencas vacías y sangrantes. Luego colocaba el cadáver, las sábanas, las ropas, en el brasero del hogar de la chimenea, lleno de madera y hojas secas, y arrojaba las cenizas a las letrinas, al viento desde lo alto de una torre, y a los fosos y las zanjas.

La necrofilia se apoderó después de él. Violaba a los niños muertos. Tras torturar y destazar vivas a sus víctimas, apilaba los miembros cercenados en un salón, como si fueran troncos. Besaba, con gritos de entusiasmo, los trozos de sus víctimas, establecía concursos de belleza sepulcral y, cuando una de aquellas cabezas cortadas obtenía el premio por ser la más hermosa, la levantaba por los cabellos y besaba sus labios fríos y ensangrentados.

También bebía la sangre de los niños asesinados. El vampirismo le satisfizo durante unos meses. Un día en que se agotó la provisión de niños, destripó a una mujer embarazada para manosear el feto. Después de esto caía, agotado, en profundos sopores.

Practicaba además una especie de juego perverso con algunos de los niños. Cuando uno de ellos era llevado a su aposento, Prélati y Sillé lo desnudaban, lo colgaban de un gancho fijo en la pared, lo golpeaban repetidas veces en el vientre y en las piernas y, en el momento en que el niño estaba a punto de desmayarse, Gilles entraba al cuarto, ordenaba con enojo que lo liberaran de la cuerda y cogía al pequeño con sumo cuidado. Curaba sus heridas, lo ponía sobre sus rodillas, lo reanimaba, enjugaba sus lágrimas y le decía señalándole a sus cómplices: “Estos hombres son malvados, pero me obedecen. No tengas miedo. Voy a llevarte al lado de tu madre”. Y cuando el niño, llorando y presa de la alegría le daba las gracias y le rogaba que lo devolviera con su familia, él le cortaba suavemente el cuello por detrás. Según la propia expresión de Gilles de Rais, "lo ponía lánguido". Cortaba sin importarle los gritos del niño hasta que su cabeza, un poco separada del tronco, colgaba hacia adelante entre chorros de sangre. Él tomaba entonces con brusquedad el cuerpo, le daba la vuelta y lo violaba rugiendo, según los testimonios de sus compañeros. Durante todo el proceso, el niño continuaba vivo, aunque el corte lo había dejado paralítico. Al terminar, cortaba un poco más, hasta llegar a la médula espinal, y el niño moría asfixiado lentamente. Para entonces, Gilles y sus amigos ya se habían ido del cuarto, apagando las luces, y lo dejaban allí para que muriera solo en la oscuridad.

Tras estos espeluznantes juegos, le manifestaba a sus amigos: “No hay nadie que se atreva a hacer lo que yo hago. He nacido bajo tal estrella que nadie en el mundo ha hecho ni podrá hacer jamás lo que yo hice”. El valiente militar, el hombre que acompañó a Juana de Arco y comulgaba cada mañana acompañado de una santa, el joven que había sido nombrado Mariscal de Francia, era un despiadado infanticida y cometía en su castillo las peores atrocidades. Los textos de la época calculan de setecientas a ochocientas víctimas, pero el número parece inexacto. Regiones enteras fueron devastadas; la aldea de Tiffauges dejó de tener niños; la Suze carecía también de ellos. En el Castillo de Champtocé, el foso de una torre estaba lleno de cadáveres. Un testigo citado en la investigación, Guillaume Hylairet, declaró “que ha oído decir a un sujeto llamado Du Jardin que había encontrado en dicho castillo una cisterna completamente llena de niños muertos”. Todavía a comienzos del siglo XX, en Tiffauges, un médico descubrió una mazmorra y extrajo de ella montones de cabezas y de huesos.

Entonces el remordimiento lo invadió. Vivió expiatorias noches, asediado por fantasmas y aullando a la muerte como una bestia. Aparecía corriendo por los lugares más solitarios del castillo mientras se mesaba los cabellos y se arrancaba mechones. Lloraba, se arrodillaba, juraba a Dios que haría penitencia, y prometió crear fundaciones piadosas. Instituyó en Machecoul una Colegiata en honor a los Santos Inocentes; habló de encerrarse en un claustro, de ir a Jerusalén mendigando su pan. Pero esos episodios de arrepentimiento duraban poco. Cuando la lujuria volvía a invadirlo, pedía que le llevaran más niños. Tomaba a alguno de ellos, lo desnudaba y luego le hundía los dedos en los ojos, reventándolos, revolviendo con sus dedos los globos oculares. Luego lamía los pedazos. Tomaba después un garrote de espinos y golpeaba la cabeza del niño, hasta que el cráneo se reventaba y el cerebro salía. Entonces Gilles de Rais rechinaba los dientes y soltaba una carcajada. Devoraba parte del cerebro y luego, como una bestia acorralada, huía a los bosques, mientras sus ayudantes lavaban el suelo y se desembarazaban del cadáver. Vagaba por horas en los bosques que rodeaban Tiffauges. Sollozaba mientras caminaba. La gente de las aldeas veía pasar al enloquecido Gilles de Rais y lo habían bautizado como “Barba Azul”, a causa de su negrísima y lustrosa barba, que daba tintes azulados de tan oscura. No se atrevían a enfrentar a su señor y, por otra parte, el rey y los nobles no tenían interés en defender a los niños muertos, que eran hijos de campesinos y labriegos y cuyas vidas eran propiedad de su amo.”

Fue Juan de Malestroit, Obispo de Nantes, quien decidió enfrentar al homicida. Y tras hallar causa decidió emprender una acusación, luego de embarazosos episodios en los juicios logró sacar la siguiente confesión a Gilles de Rais.

“Yo, Gilles de Rais, confieso que todo de lo que se me acusa es verdad. Es cierto que he cometido las más repugnantes ofensas contra muchos seres inocentes, niños y niñas, y que en el curso de muchos años he raptado o hecho raptar a un gran número de ellos. Aún más vergonzosamente he de confesar que no recuerdo el número exacto y que los he matado con mi propia mano o hecho que otros los mataran, y que he cometido con ellos muchos crímenes y pecados. En todas estas viles acciones yo fui la fuerza principal (…) Confieso que maté a esos niños y niñas de distintas maneras y haciendo uso de diferentes métodos de tortura: a algunos les separé la cabeza del cuerpo, utilizando dagas y cuchillos; con otros usé palos y otros instrumentos de azote, dándoles en la cabeza golpes violentos; a otros los até con cuerdas y sogas, y los colgué de puertas y vigas hasta que se ahogaron. Confieso que experimenté placer en herirlos y matarlos así. Gozaba en destruir la inocencia y en profanar la virginidad. Sentía un gran deleite al estrangular a niños de corta edad, incluso cuando esos niños descubrían los primeros placeres y dolores de su carne inocente. Me gustaba meter mi miembro viril en los culos de las niñas que no sabían todavía para qué servían sus otras partes. Dejé que mi semen impregnara los cuerpos de estos niños y niñas hasta cuando estaban agonizando. Éste no es el final de mis execrables crímenes. Siempre me he deleitado con la agonía y con la muerte. A aquellos niños de cuyos cuerpos abusé cuando estaban vivos, los profané una vez muertos. Después de que hubieran muerto, gozaba a menudo besándolos en los labios, mirando fijamente los rostros de los que eran más bellos y jugueteando con los miembros de los que estaban mejor formados. También abrí cruelmente los cuerpos de aquellos pobres niños o hice que los abrieran en canal a fin de poder ver lo que tenían dentro. Al hacer esto mi único motivo era mi propio placer. Codiciaba y deseaba carnalmente su inocencia y su muerte. Con frecuencia, he de confesar, y mientras esos niños estaban muriendo, yo me sentaba sobre sus estómagos y experimentaba gran placer en oír sus estertores de agonía. Me gustaba que un niño muriera debajo de mi cuerpo, u observar como uno de mis criados cometía actos de sodomía con un niño o una niña y lo mataba después. Solía reírme a carcajadas a la vista de un espectáculo así (…) Ordenaba que Griart, Corillaut y los otros convirtieran después en cenizas los cadáveres de mis víctimas (…) Me gustaba ver correr la sangre, me proporcionaba un gran placer. Recuerdo que desde mi infancia los más grandes placeres me parecían terribles. Es decir, el Apocalipsis era lo único que me interesaba. Creí en el infierno antes de poder creer en el cielo. Uno se cansa y aburre de lo ordinario. Empecé matando porque estaba aburrido y continué haciéndolo porque me gustaba desahogar mis energías. En el campo de batalla el hombre nunca desobedece y la tierra toda empapada de sangre es como un inmenso altar en el cual todo lo que tiene vida se inmola interminablemente, hasta la misma muerte de la muerte en sí. La muerte se convirtió en mi divinidad, mi sagrada y absoluta belleza. He estado viviendo con la muerte desde que me di cuenta de que podía respirar. Mi juego por excelencia es imaginarme muerto y roído por los gusanos. Yo soy una de esas personas para quienes todo lo relacionado con la muerte y el sufrimiento tiene una atracción dulce y misteriosa, una fuerza terrible que empuja hacia abajo. Si lo pudiera describir o expresar, probablemente no habría pecado nunca. Yo hice lo que otros hombres sueñan. Yo soy vuestra pesadilla”.

Investigaciones más recientes sitúan la cifra de niños asesinados en 1000, tanto es así que la región quedó diezmada y tuvieron que pasar años para que se recuperara.

Los textos entre comillas son transcripciones directas de la fuente de origen y he decidido dejarlos tal cual porque yo sería incapaz de describirlo de esa manera.

Fuente: Barba Azul

Jando
18 de junio de 2010 00:22
#

lo más jodidamente bizarro de toda la mazmorra. Un post que calificaría de épico y que seguro no se superará en mucho tiempo.

Kámenev
18 de junio de 2010 00:28
#

De la de ni-nis que nos libraría ahora el Gilles este... (Joder, ¿en qué me está convirtiendo esta página?)

Fabián
18 de junio de 2010 00:32
#

Simplemente bestial.

Un documentazo digno de la mazmorra y, a pesar de la función de entretenimiento del blog, un oscuro episodio de la historia sobre el cual es muy interesante arrojar luz.

Lo dicho, chicos, a seguir con el mejor blog que he encontrao por la red.

Nerou
18 de junio de 2010 00:40
#

Un trastornado memorable.

Lo gracioso es que es considerado un héroe en Francia (evidentemente por su trayectoria antes de la muerte de Juana de Arco).

Isyesa
18 de junio de 2010 01:33
#

Nyarlathotep tengo que decirlo... ¡Es la mejor entrada que he leído en mucho tiempo! Esto es un documento de calidad, no solo recordé pequeñas cosas que sabía de BarbaAzul, sino que aprendí muchas más.

Mis respetos, me encanta leer algo de calidad.

Saludos

Maelor
18 de junio de 2010 02:09
#

Mi más sincera enhorabuena, señor Nyarlathotep. Puedo decir que me siento "saciado" por mucho tiempo habiendo leido esta magnífica entrada.

Lo juro, me quito el sombrero y lo tiro por la ventana. Es jodidamente genial y he disfrutado como un enano leyendola.

Gran aporte para la Mazmorra, sin duda.

Jiliac
18 de junio de 2010 02:33
#

Unicamente decir 2 cosas:

1º:Nyarlathotep, un 10. insuperable.
2º: Abrirle el pecho a una niña para penetrarla por ahi, ya que es mas facil que de la forma natural?¿?¿? pensaba que el ser humano estaba degenerado ahora, con tanta droga y tanta tonteria, pero solo el hecho de que un "ser humano" haya podido hacer eso, hace que me plantee nuestra naturaleza, y me haga recordar una frase que si no recuerdo mal decia "homo homini lupus est"

Anónimo
18 de junio de 2010 03:01
#

mmmmmmm, sencillamente fabuloso, conocia vagamente los crimenes de este personaje, tenia entendido tambien que mientras los sodomizaba ordenaba a uno de sus complices que le cortasen la cabeza instantes antes de eyacular para besar sus labios mientras lo hacia, me ha recordado enormemente a Elizabeth Báthory

tranedrix
18 de junio de 2010 03:40
#

joda.....que aporte nyarlathotep, es lo mejor que he leido en mucho tiempo, hay detalles que me eran desconocidos, gracias por saciar mi apetito bizarro e historico jejeje

un aplauso para ti desde colombia

Alberto
18 de junio de 2010 09:12
#

Joooder...y yo que pensaba que Jeffrey Dahmer había hecho de todo!
Más bien Jeffrey Dahmer parece una niña exploradora (a la que Gilles probablemente mataria y follaria) al lado de éste.

Anónimo
18 de junio de 2010 10:47
#

HE TENIDO UNA ERECCION LEYENDO ESTO,ES ALGO NORMAL O ESTOY PEOR QUE GILLES DE RAIS????????

Anónimo
18 de junio de 2010 11:43
#

muy buen post el proximo deveria ser de Elizabeth Báthory o de vlad tepes otros grandes asesinos sobretodo la primera

Anónimo
18 de junio de 2010 12:17
#

Bueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeen post!!!
:) sigan asi

tredols

Fabián
18 de junio de 2010 12:21
#

El anónimo de las 10:47 me tiene to acojonao xD

Guybrush Snake
18 de junio de 2010 13:20
#

¿Alesteir Crowley escribió la biografia de este tio? ¿Mr. Crowley? ¿el satanista?

Joder, dios los cria y el viento los amontona.

Kaskas
18 de junio de 2010 14:34
#

Acojonante meterial, me quito el sombrero.

Astrorey619
18 de junio de 2010 14:56
#

Si tuviera sombrero, me lo quitaría. Esta entrada es de oro, de platino, puede que solo haya una así en mucho tiempo.

KEYNES
18 de junio de 2010 17:13
#

Nyarlathotep, te aplaudo

Anónimo
18 de junio de 2010 19:44
#

menuda obra maestra

Anónimo
18 de junio de 2010 21:13
#

que enfermo dios mio...

Anónimo
18 de junio de 2010 21:43
#

JODER
no he podido terminar de leerlo, con eso lo digo todo

Thredith Undómiel
18 de junio de 2010 23:36
#

Una de las mejores entradas que he leído Nyarlathotep! (Si no ha sido la mejor hasta el momento. Impresionante!)

Desconocía cuánta depravación invadía a tal personaje... podría decirse que no se puede caer más bajo. Horror! Y lo que más me sorprende es el hecho de que él hubiese sido uno de los ávidos guerreros que estuvo siempre junto a la doncella de Orleans. Impresionante, en verdad, impresionante.

Anónimo
18 de junio de 2010 23:49
#

vergüenza da que en una raza existan especimenes tan deleznables capaces de atrocidades tan grandes... me viene a la cabeza una cita: "el hombre es el unico animal que es cruel por placer y no por necesidad".
solo espero que recibiera una muerte "a la altura" de sus "hazañas"

Doctor Tricornio
19 de junio de 2010 00:08
#

Esta parte de la historia de Gilles de Rais deberian enseñarla en los colegios franceses.

Enhorabuena Nyarlathotep.

Un post muy educativo.

Nyarlathotep
19 de junio de 2010 00:16
#

Gracias a todos, es para mí un honor haber saciado hambrientas mentes, aunque el 90% del mérito lo tiene nuestro buen Mariscal, un 9% el administrador del blog "Escrito con Sangre" por la calidad de su material y un 1% a mi irrefrenable gusto por la historia.

Y no es por desmerecer, pero ni mi querido Vladislav Drakul ni la adorada Erzebeth Bathory llegan al nivel, y dudo que alguien lo vuelva a hacer, he leído infinidad de crónicas de genocidios, asesinatos... pero este hombre ha sido único.

En lo referente a su heroicidad, como bien dice Nerou, no solo sigue siendo considerado héroe, es que en el mismo juicio de cuentas al que la inquisición lo condenó a morir en la hoguera, este hombre consiguió que las familias de los niños asesinados, presentes en el momento, lo perdonaran de todos sus pecados y pidieran a Dios que lo perdonara eternamente, que en aquella época esto era mucho más importante, creo que haberlo conocido habría sido de "per sé" una experiencia abrumadora.

Me alegra mucho que os haya gustado y el poder haberlo compartido con todos vosotros.

Anónimo
19 de junio de 2010 10:26
#

Pff, lo he tenido que dejar de leer a la mitad...

Anónimo
19 de junio de 2010 20:28
#

Es lo mas retorcido y espantoso que he leído en mi vida....simplemente un miserable enfermo mental

Anónimo
20 de junio de 2010 02:09
#

Es una buena entrada para un sitio que habla de estas cosas, está muy bien.
Pero a mi se me cae la cara de verguenza sabiendo que desgraciadamente, dentro de la humanidad, existan estos tipos que se dedican a hacer estas atrocidades a niños pequeños y sin ningún remordimiento. No se si alguno de vosotros se ha leído el cómic de Death Note, quizás no és tan mala idea lo que hace el prota con estos casos...

tranedrix
20 de junio de 2010 02:27
#

carajo nyarlathotep no me canso de leer esto!!!!
si que te fajaste y tienes razon ni vlad,ni bathory ni NADIE le da la talla a este cabron ...si que tenia quemado el coco...

Javier Solera
5 de julio de 2010 04:44
#

Lo mejor es la confesión de este bastardo enfermizo, lo que más me alucina es la alusión a la guerra, en la guerra debió torturar y destripar a cientos de hombres y entonces a nadie le parecía mal. Qué relativo es todo.

Un saludo.

Karnivorak
4 de agosto de 2010 02:08
#

fue por esta entrada por lo que me enganche a este sitio...lo confieso no puedo dejar de leerla,deam cool!

loco de la colina
14 de noviembre de 2010 18:55
#

Es imposible describir hasta que punto me ha gustado esta entrada, mis mas sinceras felicitaciones, lo mas brutal que he leído en mucho tiempo.

Nyarlathotep
14 de noviembre de 2010 23:17
#

Muchas gracias, sobre todo por visitarnos y comentar, las alabanzas también reconfortan y lo que es importante nos dán una razón para seguiros proporcionando material como este y mucho mejor.

Vorian
13 de diciembre de 2010 19:43
#

El castillo de Barba Azul... personalmente prefiero echar la culpa a la licencia de autor de Perrault por obviar los minuciosos detalles que el Sr. Nyarlathotep recuperó gentilmente para nosotros, y no a Bartok por limitarse adaptar su breve cuento para la ópera, que por lo demás es magnífica.

XHUMER 2010
5 de marzo de 2011 07:31
#

INCREIBLEMENTE GROTESCO, SOY NUEVO POR ACA, CONOCIA LA HISTORIA DE UNA MANERA MUY VAGA... PERO LA VERDAD HE QUEDADO FRIO ANTE ESTE RELATO TAN ENFERMO......

ira
11 de marzo de 2011 23:33
#

Éste hombre me produce algo que no puedo describir, simplemente me fascina y me llama la atención, podría viajar al pasado solo por él.

ann_04_09
1 de abril de 2011 04:22
#

Menuda historia... es de lo mas bizarro que he leido en mi vida... increible que hay existido alguien con esa asquerosa mentalidad... sentir placer torturando a niños pequeeños... de verdad asqueroosoo!...
Nyarlathotep ... algo tarde pero de verdad muy buena entrada! >.n

Carlos
26 de agosto de 2011 06:09
#

Escuché a este personaje por primera vez en una canción de Celtic Frost, y es increíble todo lo que pudo hacer. Fue algo así como un necropedosadomasocoprofílico

Chebo
7 de septiembre de 2011 04:52
#

Sade os hubiera envidiado si en vida estuviera.. Increíble entrada!

Raquel
11 de septiembre de 2011 14:50
#

Lastima no haberle conocido en persona...
necrofilia, vampirismo...este hombre estaba hecho para mi <3

KyotoX
12 de septiembre de 2011 06:20
#

Increible, yo que creai que el holocausto fue una cagada jodido, quede pasamda al descubrir tal "homo sapies sapies", lo que mas me jodio fue eso de undir los ojos y romper parte del hueso para penetrar la cuecas oculares de los inocentes aun vivo.
Gran aporte señor, jamas imagine que un ser humano fuese autor de tanta malisia propia dle mismo diablo

KevinFox
12 de septiembre de 2011 15:25
#

Este tipo se merece una película.

madeleyne
15 de septiembre de 2011 03:40
#

gracias a seres como ese odio esta humanidad y por personas q siguen admirando y celebrando sus mostrocidades es increible la cantidad de seres enfermos q ha parido este mundo.no se por q razon escorias putrefactas como estas nacen

madeleyne
15 de septiembre de 2011 03:43
#

aa pero despues su escoria de cuerpo fue enterrado en una iglesia increible!!!!

Carlos
25 de septiembre de 2011 00:30
#

Al ver que era tanto texto me daba pesades leer todo, pero una vez comenzando ya no me pude detener, es un relato magnifico, si tuviera imagenes estaria de lujo.
Concuerdo con que deberia de tener una pelicula.
Si, es algo atroz, pero recuerden que esto es "La mazmorra de lo Grotesco"!
Solo esperemos que no lea esto algun oligofrenico que quiera copiar las acciones del susodicho.

salu2

Sara~
26 de septiembre de 2011 21:33
#

Joder, me acabo de quedar igual de pasmada que cuando indagué sobre Elizabeth Bathory... Buenísima entrada, es un curro recopilar tanta info. ^-^

Carlos3zone
29 de septiembre de 2011 16:30
#

Ho dios... que habra su boca que yo también quiero darle chocolate... jodidamente hijo de puta... es increíble lo que pasa por culpa del satanismo... t_t pobres niños, pensar que hoy podríamos conocer descendientes de ellos... //cruel destino//

henry alexander barrera
2 de octubre de 2011 18:19
#

wow!! Definitivamente dicen que el mundo está jodido ahora... pero no se dan cuenta que en los tiempos anteriores era más tétrico de lo que es ahora...

Monsieur Trelkovsky
11 de octubre de 2011 00:40
#

Joder, mi abuela me contaba siempre el cuento de barba azul, que ya de por sí solo es bastante siniestro, pero esto ya, es increíble, creo que es lo más horrible, cruento, sanguinario, y perverso que he leído en mucho tiempo.

El barba azul de siempre, aunque sea para niños, es bastante fuerte también, podéis ver este:
http://www.youtube.com/watch?v=gCAcCshehPY

teco
3 de noviembre de 2011 06:34
#

ese hombre no era mas que un graaan artista en todo su esplendor!!!!

sesvecisto
9 de diciembre de 2011 05:43
#
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
diegohf
17 de diciembre de 2011 00:22
#

sin duda lo mas loco que he leido en mucho tiempo...si esto paso hace cientos de años, no dudo que esto o cosas peores pasen hoy en dia....hay todo tipo de psicopatas y enfermos mentales..

MetalizeR
30 de diciembre de 2011 08:40
#

Into the Crypts of Rays!

evilskin
16 de febrero de 2012 20:58
#

Alucinante, muy buen material.
Por cierto, me parece curioso que tanto como Alesteir Crowley como Barba Azul tengan similitodes como el ocultismo, satanismo etc.
Además añadir que el glorioso Ozzy tiene una canción que habla del ya citado Alesteir Crowley

Lizzy
27 de marzo de 2012 00:51
#

Brutal, escalofriante, alucinante, perverso, sanguinario, aberrante y todos los adjetivos faltantes!! Gracias por el aporte histórico.

Hybris Hyperion
31 de marzo de 2012 00:19
#

ya me acordare de plantarle un pino en su tumba..

Alejandro
1 de abril de 2012 00:14
#

Jodidamente perfecto

Alter egolatras
1 de mayo de 2012 19:07
#

hace poco que conoci el blog y es sumamente terrible-claro en el buen sentido-,ya que toca temas tan fuertes.Lei el cuento "Barba Azul" que es un cuento pseudo infantil gracias a indagar acerca del genial Alan Moore que tambien era un gran admirador de Crowley(como muchos de nosotros), sabia que Gilles era un asesino pero nunca me imagine la historia detras de este "heroe",debo leer esa biografia y aunque esta pequeña historia me dejo exhausto siento una gran curiosidad por conocer de este tipo tan asquerosamente repulsivo que me causa tanto interes

Nou Dihuit Noranta
10 de mayo de 2012 02:06
#

Glorioso el post!

Con cariño: 9-18-90

macma
10 de mayo de 2012 15:47
#

cada vez que veo algun sujeto asi pienso que la humanidad esta cayendo cada vez mas bajo.

macma
10 de mayo de 2012 15:48
#

cada vez que veo algun sujeto asi pienso que la humanidad esta cayendo cada vez mas bajo.

Mau Trece
18 de mayo de 2012 21:04
#

IM PRE SIO NAN TE

Publicar un comentario en la entrada

La Mazmorra de lo Grotesco © 2008-2012 | Logo | Rss | Contacto
Ir abajo Ir arriba