
En La Mazmorra hemos publicado varias entradas en las que sus protagonistas se amputaban determinados órganos y extremidades sin explicación alguna, como por ejemplo: Alex Mensaert (Amor por la amputación) o Cómo practicarse la circuncisión uno mismo.
Cuando escribimos esas entradas eramos incapaces de entender qué motivaba a una persona a lesionarse de esa manera. Ahora, gracias a un comentario de El escroto peludo, sabemos que estas personas padecen una extraña enfermedad llamada «desorden de identidad de la integridad corporal», una enfermedad que pasamos a explicar:
El desorden de identidad de la integridad corporal o BIID (sigla de Body Integrity Identity Disorder) es una enfermedad psiquiátrica que provoca en el individuo afectado un irresistible deseo por amputarse una o más extremidades sanas del cuerpo. Los nombres más recientes de este trastorno han reemplazado el de apotemnofilia, debido a la creciente convicción de que esta enfermedad no es una parafilia.
Características
Una persona que sufre de BIID desea tener amputadas una o más de sus extremidades. Este trastorno no debería confundirse con la acrotomofilia, que es el deseo sexual por alguien que ya tiene algún miembro amputado. Dentro de la comunidad BIID, los acrotomófilos son llamados «devotos». De todos modos, parece haber alguna relación entre los dos desórdenes, habiendo individuos que padecen ambos.
Aunque la definición oficial del «desorden de identidad de la integridad corporal» precisa que es sólo el deseo de amputación, el Dr. Michael B. First concuerda en que la enfermedad podría incluir la necesidad de otros impedimentos, como la paraplejía.
Evidencia anecdótica demuestra que un gran porcentaje de personas con BIID necesita sufrir de distintas discapacidades. Para confirmar esto, el Dr. First comenzó un estudio en abril de 2007 como seguimiento a su investigación realizada para la quinta edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Si se descubre que la principal motivación de los pacientes con BIID es tener alguna discapacidad, este trastorno podría considerarse como una forma del síndrome de Munchausen.
En la actualidad, pocos cirujanos cumplirán los deseos de las personas con desorden de identidad de la integridad corporal. Algunos de éstos actúan como si fueran verdaderos amputados, usando prótesis y otras herramientas que ayudan a calmar sus ansias de invalidez. Otros, que realmente se han amputado algún miembro, han llamado a los medios de comunicación para conceder entrevistas telefónicas. En estos testimonios se narra cómo algunas personas han permitido, por ejemplo, que un tren pase sobre ellos, o que han dañado sus extremidades tan severamente que los médicos no tienen otra opción que cercenarlas. A menudo, la obsesión se centra en un sólo miembro. No obstante, el desorden de identidad de la integridad corporal no envuelve solamente la amputación. Se trata de alterar significativamente la integridad del cuerpo. Algunas personas sienten el deseo de convertirse en paralíticas, ciegas, sordas, o usar dispositivos ortopédicos. Otros fingen ser amputados al utilizar muletas y sillas de ruedas en la vía pública o en sus hogares.
Los enfermos con BIID se sienten incompletos con sus cuatro extremidades y se alivian después de la amputación. Se sienten solos con estos pensamientos y creen que nadie podría entender sus impulsos. Por lo general sienten vergüenza de sus ideas e intentan ocultarse del resto, incluso de los terapeutas y profesionales de la salud. Desde el psicoanálisis, una compulsión a dañarse el cuerpo o cercenarse una parte remite necesariamente a lo que se denomina como «castración», una operación fundamental por la que atraviesa todo sujeto y que se efectúa a nivel simbólico. La denegación de la castración simbólica es lo que marca el salto a lo real del cuerpo, por eso se trata en general de estructuras ligadas a la psicosis, en ocasiones a la perversión.
Estudios recientes confirman que el BIID está asociado al estado psicológico o psicofísico comparado al de las personas transgénero, de tal modo que el individuo siente su extremidad como un apéndice que no le pertenece.
Casos
A continuación podéis ver un documental de National Geographic en el que exponen el caso de David Openshaw, un joven australiano que congeló su pierna derecha para que posteriormente se la amputaran en el hospital.
Y por otro lado os dejo un vídeo enviado por Sheogorath en el que podéis escuchar el testimonio de un transexual que se toma su enfermedad con mucho humor.
Fuente: wikipedia.org

Johnny! La gente está muy loca!
Curiosisimo, me parece realmente estupido, pero oye, es una enfermedad mental mayormente, es algo que tu mente te pide, aunque sea estupido ... el misterio del ser humano, tan complejo ...
@Bea Cepeda, muy buena esa ahahhaah
Muchas gracias, me inspirais en mis historias breves. Voy a tener que poneros al final en los agradecimientos del libro...
Society does not allow us to satisfy our natural desires. And because we can't hurt other people, we begin to hurt ourselves.
Possible philosophical explanation..
(Nietzsche)
@Venus, jajajajaajaj Nietzsche nos enfoca el lado mas simpático de posibles asesinos.
El trava tiene un coctel psiquiátrico encima :P
Que fuerte me parece que se rían en su cara y la otra toda convencida de que está feliz sin piernas, que estampa mas surrealista después de fumar, "Me habéis dejado con el culo torcío" xDDD
me parece increible... O_O
0_0 pero que coños!
Transexual, con desorden de identidad de la integridad corporal y paralitico, ¿se le puede pedir mas felicidad a la vida?
@ Kulu
cuando me voy otra vez a Gran Canaria, te invito a tomar un café y nos vamos a hablar de Nietzsche. ¿Vale? ;)
@Nerou gracias por publicar el vídeo. :)
@Venus aquí estaré ;)
@Sheogorath
De nada :).
algo locos estos tipos.. Gracias por mencionarme :D Saludos
pues ahora que lo pienso detenidamente creo que me sobran unos cuantos dedos.... probaré lo de la automutilación y os cuento si se pasa un buen rato o está sobrevalorado.
A mi no me parece raro, después de todo es tu cuerpo y si sientes que algo esta de más, pues bueno quitalo. Lo raro es de que los casos que he visto, nunca parecen arrepentidos y creen firmemente en lo que hicieron. El mundo esta muy loco.
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